Educar para poner los límites a una herramienta positiva

La necesidad de comunicación y la facilidad y rapidez para llegar a mucha gente son claves del éxito de las comunidades virtuales

La plaza del barrio o del pueblo ahora tiene dimensiones universales. Las redes sociales virtuales han expandido hasta casi el infinito la reducida comunidad con la que los jóvenes de hace décadas compartían sus hazañas y temores. De la necesidad de comunicación del ser humano nace el éxito de estas herramientas que rompen fronteras y acercan a los usuarios de una manera rápida y fácil. Los expertos aseguran que los límites son conocidos porque son los mismos que en la vida analógica. Sin embargo, el anonimato que parece ofrecer la pantalla favorecen ciertos comportamientos nocivos.

“No hay cambio conceptual, las mismas normas de comportamiento, de educación deberían imperar frente al ordenador”, dicen Juan Antonio Gallego y Ángel Rueda, asesores técnicos de la Delegación de Educación y responsables de nuevas tecnologías. “Las redes sociales son buenas pero hay que educar para controlar los riesgos”, añade Rueda, consciente de que “estar detrás te permite hacer cosas que no harías en la vida real”.

Muchos jóvenes, y también adultos, no colgarían en su portal, en la farola de la esquina o en la parada del autobús una imagen suya con los papeles perdidos. Sin embargo, sí que la suben a internet, que es una manera mucho más pública de exhibirse. “Darse a conocer es bueno, exhibirse no”, comenta Juan Antonio Gallego y eso no se controla siendo cauto a la hora de actuar en la red. “Aunque tú tengas tu perfil sólo para tus amigos, cualquiera te puede copiar un comentario y volver a subirlo, privado privado no hay casi nada en la Red”, dice David García, estudiante de 4º de ESO y usuario de redes sociales.

Sin embargo, “no hay que tener miedo a las nuevas tecnologías”, aseguran los asesores técnicos de Educación, que aportan algunas claves para las familias. “El ordenador debe de estar siempre en un sitio visible y de fácil acceso y los padres no han de tener miedo a preguntar, a saber con quién está hablando su hijo, sobre qué”, dice Juan Antonio Gallego, que recomienda “no hacer en la vida virtual lo que no se haría en la real” y recuerda que “todo lo que hagas por internet queda guardado”.

Lo que reiteran los expertos es que “no hay que satanizar, pero sí controlar”. Eso sí, los perfiles en las redes sociales no se pueden hacer legalmente hasta los 14 años. “Al principio de yo utilizar las redes sociales no se veían a niños de 10 ó 12 años con cuentas abiertas, ahora en 4º o 5º de Primaria ya lo tienen”, dice David García. “Se miente en la edad para poder acceder a la red social y cuando ya llegas a los 14 años cambias tu fecha de nacimiento en el perfil”, añade. Los smartphone hacen más difícil el control familiar de internet, por ello, los expertos creen que “hay que cuestionarse si un niño necesita una tarifa de datos o una Blackberry”, dicen. Sin embargo, por mucho miedo que los padres tengan a lo desconocido, lo que “no deben hacer es prohibir”. Mucho más efectivo es “mirar lo que se hace, controlar”, concluye Rueda.

Málaga Hoy.

Foto: Málaga Hoy.

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