El maestro Manuel Alcalá, medalla de oro del Ateneo de Málaga 2010

El Ateneo de Málaga concedió el martes 14 de diciembre sus Medallas de Oro del año 2010 a cinco malagueños que esta entidad ha creido merecedores de las mismas  por su trayectoria personal o profesional.

El cantaor Antonio Fernández Díaz, Fosforito, el dramaturgo, creador y director de la compañía infantil Acuario Teatro, Diego Guzmán Ortega;  el escritor Rafael Ballesteros Durán, el experto en turismo cultural Rafael de la Fuente Milanés y el maestro y pedagogo Manuel Alcalá Hernández, recibieron la Medalla de Oro del Ateneo de Málaga en un solemne acto en la Sala María Cristina de la Fundación Unicaja y arropados por familiares y amigos.

Con estos galardones el Ateneo de Málaga premia anualmente a personalidades que hayan destacado en los campos de la cultura o las ciencias y los mismos fueron acordados por unanimidad tras la votación de la Junta Directiva de la institución cultural, presidida por Diego Rodríguez.

El maestro  Manolo Alcalá, fue distinguido con una de esas medallas y a continuación se incluye la presentación a cargo del profesor Ángel Pérez y las palabras del propio Manuel Alcalá.

Presentación de Manuel Alcalá Fernández, Medalla de Oro del Ateneo de Málaga, por el profesor de la Universidad de Málaga, Ángel Pérez

Es un honor, y un enorme placer participar en este acto de reconocimiento del Ateneo de Málaga a la trayectoria de un ilustre maestro, y en su persona, simbolizar el reconocimiento sincero y sentido a todos los docentes comprometidos con la compleja tarea de formar ciudadanos capaces, responsables y solidarios.
Fue ciertamente ayer cuando en 1983 aparecí por Málaga y al poco tiempo me encontré con Manolo en jornadas, seminarios, cursos y sobre todo compartiendo vianda, preocupaciones y propuestas en un “barucho” entrañable de Totalán, me ofreció la oportunidad de colaborar los miércoles por la tarde en el taller de alfabetización digital de aquel cole que con tanto cariño y dedicación lograron levantar tan sólido, sugerente y atractivo que hoy de la mano de otros ilusionados compañeros sigue tan vivo y ejemplar que tiene que cuidarse para no morir de éxito.
Manuel Alcalá Fernández Nació en Lanteira (Granada) en 1949, Estudió en Granada y Madrid, culminó sus estudios de maestro y psicología en un Madrid convulso, en lucha contra el franquismo, con una rica y emergente vida cultural, política e intelectual.
En 1975 inicia su vida profesional como maestro y se incorpora ya a los movimientos de renovación pedagógica, en concreto al MCEP (Movimiento Cooperativo de escuela Popular)al que ha pertenecido toda su vida.
Su primer destino como maestro se sitúa en Móstoles, Madrid. donde le conocían con el sobrenombre de Manolo autogestión, por su decidida preocupación por extender la autogestión a los centros, las aulas y a los estudiantes. Se traslada después a Euskadi para trabajar como maestro en Lemona, Bilbao. Allí entró en contacto con el grupo Freinet del País Vasco, donde trabajaban el texto libre y los métodos naturales y Empieza a especializarse en la enseñanza de las matemáticas.
Llegó a Málaga en 1981 a Totalán. Vivió el duro contraste entre la holgada situación económica y social del País Vasco y la pobreza de este pequeño pueblo rural, que carecía de agua corriente en las casas, tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos de la realidad socioeconómica del Costa del Sol de aquella época.
Manolo y un grupo reducido de compañeros, entre los que cabe destacar a Toñi su querida mujer y extraordinaria maestra, formaron una nueva escuela, en el Colegio Público Virgen del Rosario, basada en los principios de gestión democrática, cooperación, métodos naturales, el respeto a la cultura tradicional y el aprendizaje relevante. Introduce los ordenadores en el centro a finales de los 80, crea el aula de carpintería, ecología, aulas abiertas, compromiso con el entorno, educación familiar… una escuela especialmente preocupada por sacar adelante a todos y cada uno de los niños y niñas de ese contexto tan atrasado.
Cabe destacar que desarrollan en Totalán el primer Proyecto de Innovación Educativa que se aprobó en Andalucía.
Manolo fue director de este colegio durante 11 años,
Por esos años estudia Pedagogía en la Universidad de Málaga e inicia una enriquecedora colaboración con el profesorado del Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Se implica intensamente en el Colectivo Pedagógico de la Axarquía y en el de Renovación Educativa de Málaga, CREA, para organizar encuentros, seminarios, jornadas y Escuelas de Verano
Posteriormente promueve la creación de REMA -Renovación Educativa Malagueña- Donde se integran los principales movimientos de renovación pedagógica de Málaga y profesores y estudiantes de la Universidad.
Participa durante varios años en el Consejo Asesor del CEP de la Axarquía y en la Asociación matemática andaluza THALES.
Hace siete años recibe el encargo de la Delegación de Málaga de poner en marcha el nuevo instituto de Enseñanza Secundaria Puerta de la Axarquía, donde trabaja hasta su jubilación como director en agosto de este año.
HA PUBLICADO NUMEROSOS trabajos sobre innovación educativa y didáctica de las Matemáticas, con los que ha ayudado a cientos de maestros a hacer de las matemáticas un saber comprensible y útil e incluso divertido. Entre sus publicaciones son reseñables las siguientes:

-Otras matemáticas, otra escuela. 1985
-Fracciones. 1988
-La construcción del Lenguaje matemático. 2002
-Matemáticas recreativas: Colectivo, 2004
– Hacer la escuela, (autoría compartida)

También cabe destacar su disertación “La educación matemática en Andalucía. Reflexiones desde el aula” que desarrolla en el Parlamento de Andalucía el 14 de noviembre de 2000 con motivo del Año Internacional de las Matemáticas.

Ha obtenido el Reconocimiento al Mérito Educativo por la Delegación de Educación y Ciencia de Málaga, en el año 2004, así como la dedicatoria de una calle en el pueblo de Totalán, denominada “Maestro Manolo Alcalá”.
En resumen, Manolo Alcalá, integrando el compromiso social y la investigación e innovación educativa, ha dedicado su intensa y larga vida profesional a afrontar sin desmayo los dos grandes retos y desafíos de la educación contemporánea:
-Enseñar a aprender, a vivir y a convivir. Hacer relevante, vivo y útil el conocimiento escolar, de modo que sea el mejor instrumento para que las niñas y los niños que viven saturados de información y rodeados de incertidumbre puedan orientarse de manera autónoma en el torbellino social, profesional y vital en el que viven.
-Atender a todos y cada uno de los estudiantes, pero muy especialmente a los más desfavorecidos, a aquellos que por circunstancias diversas no quieren, no saben o no pueden aprender lo que la escuela les requiere.

Querido maestro Manolo, es el momento del reconocimiento, de agradecerte desde el corazón lo mucho que nos has dado, tu lúcida ironía que apenas logra ocultar la timidez, la ternura y el cariño, tu modestia, honestidad, generosidad y lealtad; tu extraordinaria y larga labor con la renovación pedagógica y el desarrollo humano de tantas niñas y niños.
Conociéndote, se que tu compromiso con la educación continúa, creo que ya estas enredando con unas nuevas tertulias pedagógicas en el Ateneo. Se que tu alma inquieta de maestro aparecerá de nuevo por la escuela y por los colectivos de renovación pedagógica con otros ropajes y otras propuestas, y espero que nos veamos mañana, a los 93 años por ejemplo, -como el maestro republicano José Castaño, que a esa edad sigue de voluntario en su cole-, provocando curiosidad, jugando con los números, estimulando la duda, la pasión por la belleza y por el saber, ahuyentando la ignorancia y la intolerancia; en definitiva disfrutando, como maestro enamorado, entre los aprendices en las aulas de infantil, primaria, secundaria o universidad.
Enhorabuena y muchas gracias.
Ángel Pérez

Palabras de Manuel Alcalá en el ATENEO de Málaga, el 14 de diciembre de 2010

Sr. Presidente, quiero agradecer al Ateneo la distinción con la que me honra. He de decir que la mayor parte de mi vida la he pasado entre libros, o trabajando con maestros creyendo que íbamos a cambiar el mundo, o con niños entre las cuatro paredes del aula: jamás pude imaginar que una institución de la relevancia del Ateneo me distinguiera. Gracias, sinceramente.
Y dicho esto, quiero confesar públicamente que quizá sea excesiva tan digna distinción para mi trayectoria personal. Yo no he sido, creo, una persona singular, un “llanero solitario” que haya aportado a la educación o a la ciudad de Málaga una obra excepcional. No. Más bien he estado trabajando con otras personas: ya sea en colegios o fuera de ellos, en movimientos de renovación, en asociaciones. Más o menos en la sombra.
Cuando vine a Málaga, allá por el 82, me integré en el movimiento reivindicativo y renovador que bullía por entonces en la escuela malagueña. Se trataba de trabajar por una escuela diferente y alternativa, por una educación al servicio de las clases populares, por una escuela “liberadora”, decíamos, por una escuela, en fin, democrática.
Ya entonces mi grupo pedagógico era- y es- el MCEP (Movimiento Cooperativo de Escuela Popular), seguidor de la pedagogía Freinet. Mis compañeros y yo estábamos volcados en la construcción de una escuela alternativa. ¡Cuántas reuniones de grupos de trabajo, de talleres!; ¡cuántas horas elaborando materiales en casa para luego aplicarlos en la clase!; ¡cuánto tiempo dedicado a las familias, a niños con problemas!; ¡cuántas actividades novedosas con las que uno creía hallar el camino de la nueva escuela!, … Siempre buscando técnicas eficaces, actividades sugerentes, experiencias atractivas,…. En fin, cuánta ilusión por cambiar aquella escuela autoritaria, monótona y anquilosada.
Mas el MCEP no estaba solo. Otro colectivo emergió con objetivos parecidos: el CREA: Colectivo para la Renovación Educativa de Andalucía. Ambos dinamizaban al profesorado renovador de Málaga. Junto a ellos dos estaba- y está- el Colectivo Pedagógico de la Axarquía, que ha venido desarrollando una meritoria labor en esa comarca.
Fueron años de ilusiones, de lucha reivindicativa, de aplicación de ensayos, de experiencias escolares innovadoras, muchas de ellas exitosas.
Pero la vida pasa, la sociedad evoluciona y las reformas sociales fueron por cauces que no preveíamos. A finales de los años noventa los tres colectivos habíamos perdido influencia y poder de convocatoria. La escuela, al menos en sus documentos oficiales, había aceptado la mayor parte de nuestro discurso pedagógico y didáctico, pero la realidad escolar seguía, en gran medida, anclada en rutinas pertenecientes al pasado.
Decidimos, entonces, crear un movimiento aglutinador que contara con la participación de personas nuevas. Así nació en el 2001 la asociación REMA (Renovación Educativa Malagueña) que estuvo desarrollando actividades interesantes durante un tiempo.
Bien, sintetizando. Mi vida ha estado dedicada a la escuela y centrada en la renovación pedagógica. Pero no en solitario. Siempre ha ido conmigo el sentimiento de pertenencia a un movimiento, a una corriente de pensamiento, a un contingente de docentes con los que compartía esfuerzos, ideas y objetivos. Ese movimiento lo han integrado las personas ligadas a los colectivos mencionados y docentes afines de distintos estamentos. Gente noble y generosa que dedicó lo mejor de su vida a la escuela. Profesionales que creían con su trabajo ayudar a construir un mundo mejor. Y esa idea, la de creer que contribuyes con tu esfuerzo a mejorar el mundo, es un poderoso motor de la acción educadora.
Yo he sido, quizás, un simple canto rodado llevado por la corriente que a todos nos arrastraba y nos arrastra.
Junto a los integrantes de los MRPs. hemos encontrado en los centros muchos otros docentes que, sin sentirse militantes de la escuela, ni de ningún colectivo pedagógico en particular, desarrollaban paciente y calladamente un encomiable trabajo. Personas sencillas y amantes de su oficio. Maestros, maestras, docentes en general: profesionales que dan lo mejor de sí por la mera satisfacción ética de sentirse con el deber cumplido. Y ese deber no es otro que ayudar a ser a los demás, favorecer el crecimiento personal de nuestro alumnado.
Hoy, en la distancia que marca la experiencia vivida, podemos valorar en su justa dimensión la labor que, ilusionada y desinteresadamente, ha venido realizando el profesorado del mundillo de la renovación pedagógica y docentes afines.
Ellos y ellas merecen esta distinción. Y más. Por eso permítame señor presidente que este galardón se lo dedique y lo comparta con todos ellos.
Muchas gracias.
Manuel Alcalá